“Tarab” en la música árabe es un concepto de emoción. Sensaciones y sentimientos que despierta y eleva el estado emocional del oyente o espectador. Un estado que en el flamenco equivale a “el duende”.

14 octubre 2013

WADIH AL SAFI. LA LEYENDA DEL TARAB LIBANES


Wadih Al Safi (Libano 1-11-1921 / 11-10-2013)
Los libaneses de todos los credos religiosos lamentan el fallecimiento de Wadih El Safi, el tenor que durante 74 años llevó la música folklórica de este país a nuevas sonoridades.

La Voz de Libano o el ministro libanés de cultura , así conocían a Wadih El Safi, que falleció el pasado 11 de ocubre a la edad de 92 años, mientras visitaba a su hijo en una ciudad próxima a esta capital, cuando se sintió indispuesto y fue ingresado de urgencia en el hospital más cercano del que ya no salió con vida.

Fue uno de los pocos artistas de renombre que cantó en siriaco y en arameo occidental, la lengua que según la tradición cristiana hablaba Jesucrito, además de introducir elementos modernos y urbanos en la música tradicional sin lesionar la sonoridad libanesa. 

Se le atribuyen unas 3.000 composiciones. El Safi comenzó su carrera a los 17 años, cuando ganó el primer premio en un concurso de canto de un programa de radio libanés y desde entonces se labró un pedestal cimero, en su país y entre las comunidades libanesas en el exterior, las cuales se embelesaban escuchándolo cantar y tocar el laúd, instrumento del que era un virtuoso.




En 1947, viajó a Brasil, donde permaneció hasta 1950. Durante este periodo cantaba en eventos y fiestas para los emigrantes libaneses que residían en ese país. Wadih solía cantar canciones sobre la tierra, los antepasados, el campo. el pueblo y la familia: Loubnan ya qoteaat sama (Líbano un pedazo de cielo), Beyty (Mi casa), Ya Khti Njoum el elil Shoufiha (Noche de estrellas) y Yabni (Mi hijo) están entre las muchas canciones que desataron la nostalgia de todos los emigrantes. 

Después de su regreso al Líbano, Wadih Al Safi, se esforzó por recuperar la música popular y eligió la poesía y el zajal (genero poético de la poesía mozárabe, que se desarrolló en forma de canción en Al-Andalus) para  inspirar el patriotismo y el amor, la dedicación, la moral y los valores.


Fue reconocido mundialmente por su Mawals de Trípoli, y Abu Mijana el Zuluf (canción tradicional libanesa). Que recorrieron el mundo cantado en varios idiomas al igual que el árabe, el francés, el portugués y el italiano. Participó en importantes festivales internacionales y obtuvo numerosos honores y las más altas distinción en el Líbano, Siria, Túnez, Jordania, Yémen, Marruecos y Francia. Obtuvo el doctorado Honoris Causa de la Universidad de Kaslik. Su primera aparición fue en el Festival de Baalbek de 1957    Aunque su formación era clásica, ya que había estudiado en el Conservatorio Nacional de Música de Beirut, modernizó la música tradicional libanesa en un tiempo en que la canción árabe estaba dominada por producciones egipcias.

 

De sus más importantes obras de teatro recordamos: "Mawsam el Izz: (Los Buenos Tiempos)," Ardouna ila el Abad "(Para siempre nuestra tierra)," Kasidat Koub" (Un poema de amor),"Al anwar" (Las luces), Y Ayyam Sayf (Días de verano) y en el cine: "Mawwal" y "El Showk Nar" (el fuego de la pasión), con la famosa cantante Sabah Fighali. Además trabajó en muchas ocasiones junto a Fairuz, Nasri Shamseddin, entre otros.  

Sus temas fueron difundidos en todas las radios del mundo árabe llevando el mensaje del Líbano en su voz la que cruzó todas las fronteras. Un disco con el cantaor José Fernández acercó su música al flamenco. Juntos - él tenía 80 años y José 27 - grabaron un disco en el que los intrumentos de la música árabe - qanun, oud, ney y darbuka - se juntaron las guitarras flamencas, un contrabajo y un acordeón.
    
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En el programa del festival internacional de Biblos, que inauguró su edición de hace tres años rindiéndole homenaje con toda una orquesta, cuerpo de baile y los cantantes Najwa Karam y Wael Kfoury - concierto al que acudió el Presidente de la República Michel Sleiman con varios de sus ministros-, se puede leer que Luciano Pavarotti exclamó al escuchar por primera vez a Wadih El Safi: "Este hombre no canta solo, parece que hay alguien que canta con él". En los últimos años reconocía que su voz había sido mejor, pero que ahora era más sabia, como los viejos vinos, solía decir.  

Desde octubre de 2010, un bosque de cedros, en las colinas de Faougha, lleva su nombre.

Fuentes: Wadih El Safi, "La Voz de Libano" - Cultura el Pais.

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